La Orden de Isawa

Enemigo a las Puertas

Es hora de ponerse en marcha. Nos dirigimos a Otosan Uchi en compañía de Raigi-sama. Tenemos que conseguir hablar con el Emperador sobre el peligro que se aproxima, no solo por el Este, sino por el Sur y el Oeste.
Las cosas no van como yo esperaba. Nos quitan las espadas. Bueno, me quitan la mía, Mirumoto-san recupera la suya a base de testarudez y pelea. La mía vuelve a mis manos inevitablemente. Termina la farsa de los consejeros y el Emperador.
Raigi-sama quiere enseñarme algo. Un sarcófago de cristal con el cuerpo de Shiro dentro. Que es esto? Por qué no pueden dejarlo descansar en paz? Por qué no pueden dejarme descansar en paz. No me proporciona alivio alguno el verlo una y otra vez, siempre tan lejos de mi alcance. Para que es todo esto? Hago lo que Raigi-sama me pide, presentar mis respetos, pero no, no me van a dejar en paz, sigo oyendo su voz, sigue trayéndome al Yume-do. Las escenas se repiten. Son sueños por venir? Son sueños pasados? tengo acceso a todos los sueños que se sueñan a cada momento?
Nos preparamos para la batalla. Mirumoto-san derrota a los gaijin. Yo me enfrento a los ejércitos de las Arenas Ardientes y los hago retroceder. El Ejercito de las Tierras Sombrías es otro cantar, aunque más familiar, también es mas temible y poderoso.

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Uriel_ umerue

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