La Orden de Isawa

La Tumba de las Espadas

Por dónde empezar? El Destino nos lanzó como hojas al viento, nos desarraigó como a árboles jóvenes, nos ha zarandeado, nos ha golpeado y cegado. He perdido el norte, he perdido mis raíces, he perdido lo que más me importaba. Pero tengo que seguir adelante, apretar los puños y tragarme las lágrimas, avanzar, encontrar al responsable y hacerle pagar.
Espadas en la piedraEncontramos el templo subterráneo donde se encontraban algunas de las espadas. Pero nada es fácil, todo tiene un precio y este ha sido muy alto. Pasamos las pruebas, conseguimos las espadas pero alguien se quedó por el camino.
Con las viejas espadas en la mano superadas las pruebas nos dirigimos a la salida, una pasarela solo para nuestros ojos, tres caminos diferentes, uno para cada uno de nosotros. Una prueba más, la más sencilla, un recorrido por todos y cada uno de los pasos que nos habían llevado a aquel momento. Al otro lado, Mirumoto-san parecía tan sorprendido y aliviado como yo. La pared tras nosotros con dos puertas abiertas en el muro. Seppun-san se retrasaba, no salía. La cueva temblaba, pequeños cascotes caían del techo. El muro permanecía inalterable. Quise acercarme a la pared de roca pero alguien me agarró.
- Tenéis que marcharos de aquí, no es seguro -. Me miró con ojos tristes, pero antes de que hablara ya sabía lo que iba a decir. Sacudí la cabeza frenéticamente -. El Seppun no va salir.

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Uriel_ umerue

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